Oxford no es solo un nombre de universidad

Suele pasar que las prendas que te obligan a llevar con el uniforme del colegio las acabes odiando para siempre. Yo sin ir más lejos, pasé largos años de mi vida odiando el color verde botella. Y por no hablar de esa falda de tablas tan poco favorecedora con la cual aún tengo pesadillas. Pero el tiempo pasa y las mentes se desintoxican (en mi caso con la falda de tablas no, pero ese es otro tema) logrando reconsiderar prendas que teníamos muy mal catalogadas. Una de esas prendas marcadas con la letra escarlata son los Oxford, aunque a estos la moda les ha dado una segunda oportunidad para lavar su imagen.

Los Oxford, también llamados Balmorals o Brogues, originales de la Gran Bretaña del siglo XIX, se convirtieron en los zapatos por excelencia del uniforme de la universidad que lleva su nombre. Años después ya se veían en los pies de todo hombre de negocios. Encasillados durante décadas como sinónimo de la sobriedad y el formalismo, algún coolhunter quiso desempolvarlos y multiplicar sus usos.Y no se le debió de dar demasiado mal, ya que hoy en día es uno de los zapatos que más interpretaciones tiene: en estampado de leopardo, de charol, con pelo de potro, metalizados, flúor y hasta con pinchos, son algunas de las versiones en las que los podemos encontrar.

Pocas deben de ser las firmas que no presuman de tener un modelo Oxford entre sus creaciones. Christian Louboutin los quiere con pinchos o terciopelo, Lavin (for H&M) metalizados, Maison Martin Margierla en pitón y Marc Jacobs en purpurina. Y tú ¿Cómo los quieres?

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Ana López

Escenógrafa y arquitecta de interiores a tiempo parcial, estilista y amante del arte a tiempo completo.

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